El 2 de abril de 1982, bajo la presidencia de facto del Tte. Gral. Leopoldo F. Galtieri, tropas argentinas desembarcaron en las islas Malvinas con la intención de recuperar esta parte del territorio que se encontraba en manos de Gran Bretaña desde 1833. Se trató de un intento por ganar apoyo popular por parte del gobierno militar, cada vez más desprestigiado por las consecuencias de la política económica y las denuncias por violaciones a los derechos humanos.
Amplios sectores de la población reaccionaron favorablemente a la recuperación de las islas con manifestaciones en todo el país. El apoyo tenía, sin embargo, distintos matices.
Estaban quienes consideraban “Malvinas” una causa anti-imperialista, quienes apoyaban abiertamente el accionar de las fuerzas armadas y quienes se solidarizaban con los jóvenes combatientes. “Las Malvinas son argentinas, los desaparecidos también”, señalaron las Madres de Plaza de Mayo.
La información de prensa durante la guerra, al igual que en todo el período dictatorial, estuvo sujeta a un severo control. Sumado a esto, el tono triunfalista que impulsó el gobierno militar y que asumieron los medios de comunicación hicieron que se desconociera el real desarrollo de los acontecimientos. Por ello cuando el 14 de junio de 1982 se produjo la rendición argentina el estupor, y luego la indignación, fueron muy profundos y contribuyeron al definitivo descrédito de las fuerzas armadas.
La guerra dejó un saldo de 649 soldados argentinos muertos y más de mil heridos en las islas, y provocó el suicidio de cientos de ex combatientes desde su regreso al continente hasta la actualidad. Los jóvenes soldados que sobrevivieron recibieron, por parte de las fuerzas armadas, instrucciones de mantener el más absoluto silencio sobre los acontecimientos de la guerra. Aún en la actualidad, muchos de ellos reclaman, presentándose como querellantes ante la justicia, que se investiguen los abusos y torturas de soldados en manos de sus superiores. Existen por lo menos 100 denuncias presentadas en distintos juzgados por vejámenes, torturas e incluso por el asesinato de un soldado y por la muerte de otro por inanición.
El Informe Rattenbach, que acaba de hacerse público, fue elaborado por una comisión creada por la Junta Militar. En sus conclusiones se destaca, entre otras cuestiones, la impericia con la cual la guerra había sido conducida por las fuerzas armadas.
http://www.casarosada.gov.ar/component/content/article/108-gobierno-informa/25773-informe-rattenbach%29
A 30 años del conflicto, Argentina sostiene su reclamo por el reconocimiento de la soberanía de las islas, acompañada por otros países de la región y por referentes mundiales del movimiento de derechos humanos que buscan impulsar el diálogo con Gran Bretaña para intentar la resolución del conflicto por vía de la negociación.
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