Nuevas corrientes sindicales: la CGT de los Argentinos y los sindicatos combativos

El 28 de junio de 1966 un nuevo golpe de Estado liderado por el General del Ejército Juan Carlos Onganía derrocó al gobierno de Arturo Illia. El golpe había contado con el apoyo de la dirigencia sindical definitivamente enfrentada al gobierno radical desde marzo de 1966 cuando éste dictó el decreto 969 que imponía garantías de democracia interna en gremios y sindicatos y debilitaba el poder financiero de las centrales obreras.

La dictadura del General Onganía, autodenominada "Revolución Argentina", se caracterizó desde el inicio, por su alto nivel de autoritarismo: intervino universidades y sindicatos, reprimió violentamente movilizaciones y huelgas, disolvió los partidos políticos y confiscó sus bienes; es decir, cerró todos los canales institucionales de actividad política, expresión, protesta, etc. Además tuvo a la clase trabajadora y al gremialismo como blanco fundamental de su política represiva: puso en marcha un plan económico que implicaba una redistribución de ingresos en detrimento de los trabajadores y limitó sensiblemente la realización de negociaciones colectivas.

A pesar de lo anterior, parte de la dirigencia sindical no delineó una política de enfrentamiento al régimen, sino que optó por una estrategia cautelosa y se mostró abierta al diálogo, lo cual habría de tener importantes consecuencias.

En marzo de 1968 tuvo lugar la primera crisis sindical de relevancia. Fue en el congreso convocado para la normalización de la CGT. Allí se impuso el sector que cuestionaba la capacidad de la dirigencia de resistir las políticas del régimen y propugnaba una línea de acción de franca oposición al gobierno. El resultado fue la fractura de la central obrera. Los sectores denominados a partir de entonces "combativos", liderados por Raimundo Ongaro, dirigente del sindicato de trabajadores gráficos de Buenos Aires, se nuclearon alrededor de la CGT de los Argentinos; en tanto los grupos tradicionales del sindicalismo (identificados por sus opositores como "burocracia sindical"), liderados por Augusto Vandor, dirigente metalúrgico, organizaron una central rival, la CGT Azopardo. La CGT de los Argentinos produjo un importante acercamiento a los sectores estudiantiles que se encontraban en conflicto con el gobierno de Onganía e impulsó al movimiento obrero argentino a condenar la corrupción y la transformación de los sindicatos en organizaciones burocráticas.


Burocracia Sindical – Democracia Sindical

A partir del Cordobazo (mayo de 1969) -y al calor de la oleada de protestas obreras que le sucedieron- el escenario sindical se tornó aún más complejo debido al desarrollo, sobre todo en el interior del país, de nuevas fuerzas gremiales caracterizadas por su perfil antiburocrático.

Estas nuevas fuerzas propugnaban la organización por establecimiento, la revitalización de las comisiones internas y las prácticas asamblearias como formas de disputar el control de las organizaciones sindicales mediante la conformación de una dirigencia genuina, "honesta". Dentro de este amplio movimiento se destacó la corriente denominada "clasismo". Esta corriente articulaba la protesta gremial con un discurso de carácter más ideológico que identificaba los intereses de la clase obrera con la supresión del capitalismo y la creación de una sociedad socialista. Un ejemplo de esto, mencionado como modelo a seguir por muchos trabajadores es la experiencia cordobeza de SITRAC-SITRAM.

A pesar de la represión, la tendencia al crecimiento de estas agrupaciones se incrementó y consolidó a partir de las elecciones del 11 de marzo de 1973 y la asunción del gobierno de Héctor Cámpora, el 25 de mayo de 1973. La "Agrupación" de los navales de los astilleros de Tigre y San Fernando fue una de las emergentes de esta situación.




Agusto Vandor: El 30 de junio de 1969 Augusto Timoteo Vandor fue muerto por un grupo armado peronista. En respuesta, el gobierno intervino muchos de los sindicatos de la CGT-A y encarceló a sus dirigentes.

"El Cordobazo": La historia del Cordobazo es la historia de un alzamiento popular en la ciudad de Córdoba, en 1969. Allí, la clase trabajadora, los estudiantes y las clases medias confluyeron en una enorme movilización insurreccional que estuvo precedida por una serie de movilizaciones en distintos puntos del país y que fueron expresiones de la resistencia creciente que opusieron importantes sectores sociales a la política global de la dictadura instaurada por el General Onganía en 1966. Ver más

SITRAC-SITRAM: El Sindicato de Trabajadores Concord (SITRAC) y el Sindicato de Trabajadores Materfer (SITRAM) fueron creados a principios de la década del sesenta por la empresa FIAT para evitar que sus trabajadores estuvieran afiliados a la UOM o SMATA. Posteriormente al Cordobazo, los trabajadores de esas fábricas eligieron nuevas conducciones sindicales y transformaron a esos sindicatos por fábrica, considerados anteriormente amarillos y pro patronales, en herramientas de lucha, dando lugar a la corriente denominada clasismo, que intentaba articular la lucha gremial con proyectos de expropiación y creación de una sociedad socialista.






Memoria Abierta, Testimonio de Juan Sosa, Buenos Aires, 2003.


Memoria Abierta, Testimonio de Héctor González, Buenos Aires, 2003.

Juan Sosa ("Chango") fue militante del grupo "Los Obreros". En el marco de las prácticas de proletarización ingresó a trabajar en ASTARSA en 1971. Condujo la organización de la Agrupación Navales y fue despedido al perder las elecciones internas en 1972. Participó en la toma de 1973 y se consolidó como uno de los referentes de la Agrupación. Por cuestiones internas y ante la creciente represión abandonó ASTARSA en el verano de 1976 y en abril de ese año se exilió en España, donde realizó numerosas actividades de denuncia. Regresó a la Argentina en 1983. volver

Héctor González ("Bocha") ingreso a trabajar a ASTARSA en 1971. Aunque no militó activamente, apoyó a la Agrupación de obreros navales. Participó en la toma de 1973. Se fue de ASTARSA en 1978. volver

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