| En el
verano boreal de 2006 en su primera sesi�n, el nuevo
Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprob� en
Ginebra, por aclamaci�n, el proyecto de Convenci�n
sobre Desaparici�n Forzada de Personas.
A fines de noviembre de este a�o la Asamblea General
con sede en Nueva York deber� aprobarlo y abrir as� el
camino a la firma y ratificaci�n de los primeros 20 pa�ses,
para su entrada en vigor.
La APDH ha trabajado desde los or�genes mismos de esta
Convenci�n para alcanzar su adopci�n. Particip� con
una importante Delegaci�n en el m�tico Congreso de Par�s
en 1981 cuando se habl� por primera vez de la necesidad
de tipificar a la desaparici�n forzada como un delito
aut�nomo.
En 1982 FEDEFAM tom� la decisi�n org�nica de impulsar
una convenci�n, 23 a�os despu�s estamos frente al
proceso final.
Se agolpan en la memoria tantos hitos!
Parciales y finitos como la propia existencia humana.
Para llegar aqu� fue necesario obtener primero una
Declaraci�n, luego un proyecto de convenci�n de la
Subcomisi�n. Posteriormente, se design� un experto
independiente para que estudiara las lagunas del derecho
internacional y se expidiera sobre la necesidad de una
Convenci�n.
Luego fue necesaria una resoluci�n de la Comisi�n de
Derechos Humanos que dispusiera la convocatoria a un
grupo abierto intersesional para la redacci�n de la
Convenci�n.
Desde enero de 2003 hasta septiembre de 2005, en 6 per�odos
de sesiones de 15 d�as cada una y tras arduos debates,
se logr� el texto actual.
Evocar a dos personas que hoy ya no est�n con nosotros
pero que fueron trascendentes en este camino sea, tal
vez, el modo de rendir homenaje a todos y cada uno de
los militantes y activistas de derechos humanos que
lograron que, por fin, los estados asuman su indelegable
responsabilidad en la comisi�n de tan horrendo crimen.
Uno es el profesor y jurista Alfredo Galleti, quien
particip� en la redacci�n del primer proyecto de
convenci�n elaborado por FEDEFAM.
Alfredo muri� en diciembre de 1983 cuando, en los
primeros d�as de la recuperada democracia argentina,
constat�bamos con horror que en lugar de recuperar
desaparecidos con vida, se levantaban tumbas NN en m�ltiples
cementerios en todo el pa�s.
El otro es Munir, quien fuera Presidente de la Federaci�n
Asi�tica de Familiares de Desaparecidos.
Munir fue un activo militante de los derechos humanos,
admirable compa�ero, solidario y tenaz, quien particip�
de las reuniones y debates que se generaron en Ginebra
por el trabajo en la redacci�n de la convenci�n.
Fue asesinado el 7 de septiembre de 2004 en un vuelo de
bandera Indonesia entre Singapur y �msterdam.
Ambos son un s�mbolo de que el logro alcanzado no ha
sido gratuito: no es f�cil construir el andamiaje jur�dico
internacional que desarticule la impunidad.
A modo de equilibrado balance se mencionan algunos
objetivos que quisieron alcanzarse en esta convenci�n y
finalmente no fueron admitidos.
Se quer�a una Convenci�n que prohibiera expresamente
los tribunales militares, que estableciera la prohibici�n
de amnist�as en cualquier caso y la no inclusi�n de
los agentes no estatales. Que estableciera el derecho a
la vedad y a la informaci�n sin ninguna limitaci�n y
que no se incluyera la cl�usula de revisi�n de los
mecanismos de control.
Aunque no todo fue alcanzado, estamos serenamente
satisfechos con el logro obtenido, conscientes de que el
instrumento expresa, con sus claroscuros, el estado del
desarrollo actual del derecho internacional de los
derechos humanos y el nivel de conciencia universal.
As� celebramos el reconocimiento del derecho a no ser
desaparecido.
Nos parece fundamental insistir en que la jurisprudencia
que establecer� el futuro mecanismo de control de la
Convenci�n deber� referenciarse en los antecedentes ya
existentes.
En lo que hace a la definici�n deber� tenerse en
cuenta la Convenci�n Americana sobre Desaparici�n
Forzada y en especial los 3 elementos que hacen a la
definici�n del crimen:
1) la privaci�n de la libertad,
2) su comisi�n por agentes del estado y
3) la negativa a dar informaci�n y su consecuencia
sacarlo de la protecci�n de la ley.
La inclusi�n de los agentes no estatales en el Art. 3,
y no en la definici�n del crimen, reafirma la posici�n
de quienes sostenemos la responsabilidad excluyente del
estado como garante de los derechos humanos.
Se celebra la inclusi�n de la desaparici�n como un
crimen de lesa humanidad, la reafirmaci�n de los
principios de extradici�n y de no devoluci�n y que a
los fines de la prescripci�n se haya reconocido a la
desaparici�n forzada como un delito permanente y
continuado y para la extradici�n como un delito no pol�tico.
La redacci�n del Art. 20 ha alcanzado un equilibrio tal
que incorpora el derecho a la intimidad sin alterar en
modo alguno el pleno ejercicio del derecho a la verdad y
a la informaci�n.
El Art. 24 incorpora el concepto amplio de v�ctima
abarcando tanto a la familia como a los allegados.
Celebramos, finalmente, la conformaci�n del Comit�
independiente integrado por 10 expertos y,
especialmente, el establecimiento de amplias facultades
para pedir informes, realizar visitas "in
loco", recibir comunicaciones individuales y
realizar acciones urgentes.
Esta convenci�n realiza un aporte trascendente al
futuro desarrollo de los derechos humanos al establecer
que cuando se verifique una practica sistem�tica y
generalizada el Comit� puede informar a la Asamblea
General por intermedio del Secretario General.
El Consejo de Derechos Humanos de la ONU le dedic� por
aclamaci�n la Convenci�n a Marta V�zquez, quien en
una de sus m�s brillantes intervenciones en los
debates, dirigi�ndose a los delegados de los pa�ses
all� reunidos y en especial a los representantes de los
estados que eran renuentes en la aprobaci�n dijo:
"Sabemos que esta convenci�n no nos devolver� a
nuestros hijos ni a nuestros nietos, ni servir� para
castigar a los genocidas de ayer.
Muchos delegados se preguntar�n entonces �Por qu� lo
hacemos?
Lo hacemos por la memoria de nuestros desaparecidos y el
futuro de vuestros hijos"
Celebremos pues con serena alegr�a que hemos dado en
estos d�as un paso trascendente en el camino a la
LIBERTAD construido sobre la memoria de nuestras luchas
y que muy pronto alcanzaremos la entrada en vigencia de
un nuevo instrumento internacional de derechos humanos.
Horacio Ravenna
Asesor de FEDEFAM
Vicepresidente de Asamblea Permanente por los Derechos
Humanos
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