En septiembre de 1979, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) visitó la Argentina. Se trataba, en rigor, de una misión de observación en respuesta a las denuncias recibidas. Durante el tiempo que duró la misión, la Comisión entrevistó a numerosas personalidades, a autoridades públicas y a miembros de organizaciones de la sociedad civil y de Derechos humanos.
Por otro lado, la Comisión invitó, a través de la prensa, a todos aquellos que consideraran que algunos de los derechos establecidos en la Declaración Americana habían sido violados a presentar la correspondiente denuncia. Durante una semana se recibieron 5580 denuncias en varias ciudades del país.
El informe correspondiente fue aprobado en 1980, en él se reflejaban claramente las graves violaciones a los derechos humanos. Fue por ello que el gobierno militar sólo permitió la publicación de sus conclusiones. Sin embargo, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) logró distribuir clandestinamente 500 ejemplares del informe completo que incluía los nombres de los entrevistados y otras precisiones.
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