Memoria Abierta fue creada
en 1999 por Organizaciones argentinas
de Derechos Humanos para lograr
una participación coordinada
en iniciativas locales y nacionales
en favor de la memoria colectiva
sobre el pasado reciente de
Argentina.
El desafío era enriquecer
el proceso de construcción
de la memoria colectiva desde
un fuerte compromiso con la
tarea y el aporte de distintas
disciplinas profesionales, en
continuidad con el trabajo realizado
por los organismos desde su
fundación. Se trataba
de encarar tareas urgentes de
modo planificado, privilegiando
el acceso del público
a la información y la
promoción del debate
sobre el período para
enriquecer la cultura democrática.
La apuesta inicial de Memoria
Abierta fue reunir material
disperso, recuperar documentación
deteriorada y organizarla para
el acceso público, crear
nuevas fuentes registrando testimonios
orales de protagonistas y testigos,
y profundizar la investigación
sobre el despliegue del plan
de represión ilegal en
el territorio nacional a través
de la identificación
y estudio de los numerosos edificios
y sitios en los que pueden hallarse
huellas del período.
Realizamos nuestras primeras
actividades con la organización
del Coloquio "El Museo
que queremos", que dio
lugar a una publicación
que registra el debate inicial
sobre las características
y formas de organización
del futuro Museo.
A fines de 1999 presentamos
nuestras ideas y objetivos en
la Primera Conferencia Internacional
de Museos de Conciencia. En
esa oportunidad, junto a otros
museos que abordan temas similares
del pasado de las sociedades,
fundamos la Coalición
Internacional de Museos de Conciencia
en Sitios Históricos.
En marzo del año 2000
firmamos un convenio de cooperación
que estableció el marco
de trabajo para nuestras actividades.
La primera donación,
recibida en abril de 2001, nos
permitió iniciar el desarrollo
de varios proyectos y establecer
nuestras oficinas.
A lo largo de estos años
Memoria Abierta ha logrado avanzar
y superar los objetivos planteados
al momento de su fundación.
A los trabajos iniciales para
organizar documentos a través
del área de Patrimonio
Documental y la creación
del Archivo Oral, se creó
un Archivo Fotográfico
y el área de Topografía
de la Memoria. El resultado
de esta tarea es múltiple:
por un lado materiales educativos,
piezas de difusión, talleres
de capacitación y jornadas
de trabajo en torno a la historia
reciente y formas de representación
del período y progresos
visibles en la agenda pública
en tanto estas acciones contribuyeron
a colocar en el debate temas
claves para los trabajos por
la memoria: los archivos y el
acceso a los mismos, el uso
público de lugares y
sitios que se constituyen en
emblemáticos por su uso
durante el plan de represión
ilegal y los dilemas fundamentales
a enfrentar al momento de diseñar
un museo.