La fotografía fue tomada por Marcelo Ranea durante la Marcha por la Vida del 5 de octubre de 1982. Fue publicada en diversos medios como símbolo de reconciliación o acercamiento entre las Madres de Plaza de Mayo y las fuerzas de seguridad. Esto generó una gran polémica. Las Madres intentaron contar la verdadera historia de la escena, señalando que la mujer no estaba buscando consuelo en el policía sino golpeándole el pecho y pidiéndole ayuda con indignación. A pesar de su insistencia, la fotografía no fue leída en términos de confrontación y dio la vuelta al mundo portando una historia falsa.
Más tarde se supo que el policía era Carlos Enrique Gallone, subcomisario de la Seccional 4ta de la Policía Federal e integrante de un grupo de tareas de la Superintendencia de Seguridad Federal que actuaba bajo las órdenes del entonces ministro del Interior, Albano Harguindeguy. Gallone tenía 38 años en aquel momento, estaba casado y tenía un hijo.
El policía, cuyo apodo era "Carlitos", estuvo posteriormente procesado por violaciones a los derechos humanos hasta que la ley de Obediencia Debida lo libró de todo cargo. Más tarde estuvo mencionado en el caso Blumberg por su relación con el negocio de la venta de autopartes.
Hoy, tras la anulación de la ley de Obediencia Debida, se encuentra detenido por su participación en la Masacre de Fátima.
La fotografía ganó el premio Rey de España de 1983 a la mejor fotografía periodística, otorgado por el Instituto de Cooperación Iberoamericana y la Agencia EFE.
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