UNA DEMOCRACIA MEJOR: Primera
sentencia por los crímenes
de la ESMA |
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Nuestra
democracia ha crecido
y se ha hecho más
digna con la primera sentencia
en la mega causa judicial
por los crímenes
cometidos en la ESMA.
La ex Escuela de Mecánica
de la Armada, ESMA, se
constituyó muy
temprano en un símbolo.
Aunque fue uno de los
más de quinientos
lugares de detención
clandestina existentes
durante la dictadura militar,
lo ocurrido en ese predio
condensa los formatos
y modalidades más
perversas que adquirió
la represión: infiltración,
secuestro y tortura, maternidad
clandestina, robo de niños,
sometimiento a servidumbre
de las personas detenidas,
violencia sexual, pretensión
de "reeducación"
y recuperación
de los secuestrados para
los fines de la armada,
mano de obra esclava para
la represión, robo
de bienes, asesinato de
detenidos inermes, "vuelos
de la muerte" arrojando
a prisioneros vivos a
las aguas del Río
de la Plata y del océano
para eliminar los rastros
de su existencia.
El edificio que pretendió
ser demolido por el presidente
Carlos Menem para crear
"un espacio verde de uso
público como símbolo
de la unión nacional",
fue recuperado en el año
2004 por el presidente
Néstor Kirchner
para convertirlo en el
Espacio para la Memoria
y los Derechos Humanos.
Ayer fueron derrotados
los esfuerzos por negar
la condición humana
de los opositores políticos
que estuvieron allí
cautivos y por negar también,
en los años posteriores,
que los hechos tuvieron
lugar.
Por esa victoria enorme
y vivificadora, gracias
a los sobrevivientes,
que tuvieron la valentía
de dar testimonio sobre
su experiencia aún
en plena dictadura, cuando
los relatos resultaban
inverosímiles.
Gracias a las familias
de todas las víctimas
por persistir en la búsqueda
de verdad y justicia.
Gracias a todos los que
trabajaron de manera incansable
para que las historias
y las evidencias pudieran
sostener las acusaciones
de tantos años.
Porque ellos no claudicaron,
las instituciones de la
democracia cumplen hoy
con su función.
Memoria
Abierta, 27 de octubre
de 2011
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Escuela Superior de Mecánica
de la Armada (ESMA) |
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El
predio donde se encuentra
hoy el edificio de la Escuela
Superior de Mecánica
de la Armada (ESMA) fue cedido
por el Concejo Deliberante
de la Municipalidad de Buenos
Aires al Ministerio de Marina
por un decreto del año
1924, al sólo efecto
de que fuera utilizado como
centro de instrucción
militar. En el mismo decreto
se establecía que,
ante cualquier cambio en el
destino de las instalaciones,
el predio debería regresar
al poder de la ciudad.
El
terreno fue ocupado con varios
edificios: La Escuela de Mecánica,
la Escuela de Guerra Naval y
el Casino de Oficiales.
Durante
la última dictadura militar
argentina, funcionó en
la ESMA un centro clandestino
de detención por el que
pasaron alrededor de 5000 personas.
El Casino de Oficiales , utilizado
por el Grupo de Tareas 3.3.2,
fue el espacio central de alojamiento
y tortura de los secuestrados.
Este
edificio posee tres plantas.
Allí los detenidos eran
alojados en un sector del tercer
piso denominado “capucha”,
en “capuchita” y
en el sótano. En este
último lugar se encontraban
los detenidos antes de ser “trasladados”.
En
el tercer piso se encontraba,
también, “La pecera”,
donde funcionaban unas pequeñas
oficinas, la biblioteca y el
archivo y, además, se
encontraba “El pañol”,
que era utilizado como depósito
del botín de los saqueos
de las casas de las personas
secuestradas.
En
el sótano, en el tercer
piso, y en “capuchita”
existieron habitaciones destinadas
a los interrogatorios y a las
torturas que aplicaban los miembros
de la Marina a los secuestrados.
Al
finalizar la dictadura militar,
en 1983, el edificio retornó
a sus funciones iniciales de
instrucción militar.
En 1984 la Comisión Nacional
sobre la Desaparición
de Personas (Conadep) realizó
una inspección en el
lugar. Gracias al testimonio
de algunos sobrevivientes, se
reconocieron estos espacios
y se probó el destino
siniestro que tuvo ese lugar
por el que pasaron alrededor
de cinco mil personas que hoy
continúan desaparecidas.
Dice
el informe Nunca Más:
“La ESMA no sólo
era un centro clandestino de
detención donde se aplicaban
tormentos, sino que funcionaba
como el eje operativo de una
compleja organización
que incluso, posiblemente pretendió
ocultar con el exterminio de
sus víctimas los delitos
que cometía.”
El
6 de enero de 1998, durante
su segunda presidencia, Carlos
Menem firmó un decreto
que disponía el traslado
de las instalaciones de la ESMA
a la Base Naval Puerto Belgrano.
El mismo decreto destinaba el
predio a un espacio verde de
uso público donde se
emplazaría un “símbolo
de la unión nacional”,
previa demolición del
edificio.

Dicho
decreto motivó el repudio
de los organismos de Derechos
Humanos y de amplios sectores
de la sociedad civil. Asimismo,
familiares de desaparecidos
de la ESMA presentaron ante
la justicia una acción
de amparo reclamando la suspensión
de los efectos del decreto
8/98. El 16 de octubre del
mismo año el juez Federal
Ernesto Marinelli dejó
en firme la medida. Entre
sus argumentos menciona la
obligación del Estado
argentino de resguardar el
predio por ser patrimonio
cultural y por tener aún
valor probatorio en los desarrollos
judiciales. Reafirmó
que en virtud de sus obligaciones
internacionales, el Estado
es responsable de otorgar
una respuesta sobre el destino
de los desaparecidos a la
sociedad y a los familiares
de las víctimas. En
febrero de 2001, la Corte
Suprema de Justicia reafirmó
la inconstitucionalidad del
decreto de Menem.
En forma paralela, el Gobierno
de la Ciudad de Buenos Aires,
encabezado entonces por Fernando
De la Rua, inició una
demanda contra el Poder Ejecutivo
Nacional, reclamando el dominio
del predio que ocupa la ESMA.
La ciudad reclamaba la revocatoria
de la cesión, en virtud
de la cláusula que
establecía las actividades
educativas como único
destino posible de las instalaciones.
El Ministro de Defensa de
entonces, Jorge Domínguez,
rechazó las gestiones.
A partir de ese momento, se
comenzó a pensar en
los usos posibles para la
ESMA. Varios proyectos fueron
presentados por legisladores.
Algunos de ellos tenían
como objetivo salvaguardar
el edificio para el futuro,
declarándolo “monumento
histórico”.
Ante la obligación
inminente de devolver el lugar,
los altos mandos castrenses
optaron por mantener el propósito
original para el cual habían
recibido la propiedad. Ya
en diciembre de 1999, el entonces
ministro de Defensa Ricardo
López Murphy adelantó
la idea de instalar un “polo
educativo militar” que
incluyera las escuelas de
guerra del Ejército
y la Fuerza Aérea y
la escuela naval. Durante
el 2000 hizo explícita
su oposición a convertir
en museos o lugares de estudio
y transmisión de lo
ocurrido durante el terrorismo
de Estado a los sitios donde
funcionaron centros clandestinos
de detención. Su sucesor,
Horacio Jaunarena, aunque
no se pronunció sobre
el uso del edificio de la
ESMA, reafirmó el aval
a la cúpula militar
en sus intentos de olvidar
el pasado.
En junio de 2000, durante
la gestión de Aníbal
Ibarra como Jefe de Gobierno,
la Legislatura de la Ciudad
de Buenos Aires aprobó
por unanimidad la ley 392/2000.
En su artículo primero
dispuso revocar la cesión
efectuada al entonces Ministerio
de Marina, con relación
al predio de la Avenida del
Libertador 8151-8461. En su
artículo segundo dispuso
destinar los edificios donde
funcionó la Escuela
de Mecánica de la Armada
a la instalación del
denominado Museo de la Memoria.
En diciembre de 2002, la Legislatura
de la Ciudad de Buenos Aires
aprobó la ley N°961
que crea el Instituto Espacio
para la Memoria, destinado
“al resguardo y la transmisión
de la memoria e historia de
los hechos ocurridos durante
el terrorismo de Estado de
los años ’70
e inicios de los ’80
hasta la recuperación
del estado de derecho, así
como los antecedentes, etapas
posteriores y consecuencias”.
En su artículo décimo,
la ley dice que el instituto
tendrá su sede definitiva
en el predio de la Esma. La
ley fue reglamentada por el
decreto N°835 y los organismos
de derechos humanos designaron
sus representantes en el año
2003. Aún no han sido
designados los representantes
de la Legislatura y los del
Poder Ejecutivo de la ciudad.
A partir de las gestiones
del presidente Kirchner se
acordó, en primer término,
la restitución del
predio el 31 de diciembre
de 2004, y en segundo término,
la creación de un “Espacio
para la Memoria y la Promoción
y defensa de los Derechos
Humanos” en el lugar.
Para este fin, Aníbal
Ibarra y Néstor Kirchner
firmaron un convenio por el
que se comprometen a trabajar
conjuntamente. El convenio
debe ser aún refrendado
por la Legislatura porteña.
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